Resumen
La profunda y prolongada crisis por la que todavía estamos transitando como país ha afectado, en un grado aun no bien medido, la salud de la población y el funcionamiento de los servicios públicos. También es necesario remarcar, aunque sea repetitivo, que la situación sanitaria de la provincia es de extrema gravedad y que ya no tolera la actual dispersión y redundancia en el uso de los recursos.
En Octubre del 2003 era evidente una grave situación manifestada por la actitud, tanto de los trabajadores de la salud como de la población, que si bien reclamaban por el estado inaceptable de los servicios, en la práctica ingresaban en una dinámica de aceptación de una realidad que, por lo terrible y profunda y por el largo tiempo en que se manifiesta, cobraba estatus de normal. Esta era una situación de orden moral y cultural que debía de ser afrontada con decisión como lo central de una política de gobierno que busque, como su prioridad al corto plazo, el cambio de actitud de todos frente a la salud de la población.
A Febrero del 2004 ya hay señales de que esta situación comienza a cambiar gracias al mayor dinamismo otorgado a las acciones que se ejecutaron, como la convocatoria a participar en las tareas de planificación a las que se ha convocado a todo el personal de salud.
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